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Cuando un enemigo llega

Recuerdo aquel fatídico día en el que de pronto mi vida cambió por completo, era un 13 de Septiembre y me disponía ir a mi trabajo como cualquier otro día sin saber que para mí, tal vez fuese el último día. Al llegar a mi trabajo todo era normal como cualquier otro día, los mismos compañeros, el olor a café de las mañanas, los mismos diálogos y sonrisas hacían de aquella mañana algo completamente normal. Los clientes empezaban a llegar de uno por uno a realizar sus compras, pronto aquel lugar de trabajo se llenaba de clientes y empezaba la rutina laboral, hacer llamadas, cotizaciones, colocar y enviar pedidos etc. Pronto mi día comenzaría a cambiar, aquel día los compañeros sacaban un enorme pastel para después entonar las mañanitas ya que ese día era mi cumpleaños y pronto comenzaría el festejo, cuando de repente llegó a mi cabeza una fuerte punzada del lado izquierdo que me hizo tambalearme, pronto mi color de piel empezaba a cambiar y perdía el equilibrio, podía sentir que mis piernas perdían fuerza y que mi corazón empezaba a palpitar mucho mas fuerte, cada vez mas fuerte! fué ahí donde el temor se apoderó de mi y sali de aquel lugar para poder respirar aire fresco ante la mirada de mis compañeros que ni si quiere imaginaban que era lo que me estaba pasando, ya afuera pasaban por mi mente tantos y tantos pensamientos, pero que me está pasando? me preguntaba... a caso moriré ya? y mis hijos? y mi familia? que va a pasar con ellos, sentía miedo, angustia, desesperación por no saber que pasaba conmigo, me sentí desconectado de la realidad, quería empezar a correr por sin ningún rumbo o correr a buscar ayuda o un médico, de pronto mis compañeros salieron a buscarme para decirme ''te estamos esperando para que partas el pastel''

 Tomando el control de la situación.
 Poco a poco empecé a tranquilizarme y creer que aquel descontrol en mi cuerpo había sido causado por un bajón de azúcar y que aquel pastel me iba a calmar por su alto grado de calorías. Sin embargo, no fue así, ante la mirada de mis compañeros no podía hacer nada mas que disimular y hacerles creer que nada pasaba, que todo era por la emoción y el compañerismo, aunque siendo sincero, el disimular no es algo que se me da tan fácilmente, cuando algo no anda bien es normal que el ánimo se decaiga y que el semblante cambie.

El resto de la tarde sentía sensaciones raras en mi cuerpo, de pronto se me escapaban las fuerzas, mucho sueño, extremidades adormecidas y confusión, pero sobretodo mucha pesadez en la frente, como si pusieran una mano grande en mis ojos para cerrarlos, tenía miedo de que se repitiera aquella misma situación y por ende no quería hacer nada mas que irme a casa a dormir el resto del día.....

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